Doctor Zhivago, una novela de amor
Frecuentemente se ha dicho que el poeta en Rusia es más que un poeta. Y después de haber leído el Doctor Zhivago he comprobado esta sentencia, hasta me atreví a decir: “¡Qué sensibilidad de Pasternak para expresar las misteriosas corrientes del amor, la fe y el destino! ¡Qué precisión para conciliar la naturaleza y la historia en una clara definición de la vida!”. Al inicio, la novela fue duramente cuestionada, hasta censurada, en la URSS. Y después de muchos años todavía, cuando se desarrollaron las reformas en los años posteriores a la Guerra Fría, la novela se difundió rápidamente.
Antes de que el Doctor Zhivago alcance una notoriedad internacional, las primeras publicaciones de Pasternak pasaron inadvertidas, excepto Mi hermana la vida. Este libro es el mejor poemario que renovó la estética, la música, la lengua y la sicología en Rusia. Los árboles, los astros, el ruido de los chaparrones y la caída de la nieve se agitan al unísono con el hombre:
Noche sofocante
Lloviznaba. Pero no se escondían
las hierbas en el saco de la tormenta. Sólo
sus píldoras de polvo se tragaban la lluvia,
hierro en polvo y en silencio.
No esperaba sanar los del Villorio.
Eran profundas las adormideras
como un desmayo. Había un encendido de mieses
y el señor parecía enfebrecido.
En la huérfana, insomne
y húmeda inmensidad del universo,
de sus puestos huían los gemidos
y el torbellino en tierra, menguado, se ocultaba.
Tras ellos, adheridos en su fuga,
iban torcidas gotas. En el seto, entre ramas caladas y aquel viento pálido, discutían
unas voces. ¡Qué pasmo! Me nombraban.
Advertí que podría ser eterno
aquel jardín horrendo y locuaz. Desde la calle,
y postigos, aún pasaba inadvertido.
Si me vieran no habría fuga posible. Hubiera
durado eternamente aquellas voces.
Sin duda, el poeta acepta los fenómenos más simples y describe con sensibilidad la naturaleza. Esta deja de ser un lugar donde se ve reflejado la subjetividad o el mundo interior de un poeta romántico; sino que ella se mueve e informa un acontecer, un sueño y un sentimiento. Por eso, si intentamos comprender los versos de Pasternak, hay que buscarlos en las experiencias más sencillas, en los trinos de los ruiseñores y en el retorno de la primavera. Por ejemplo, así describe el paisaje cuando Pasternak regresaba a su país natal: “La blancura de la nieve - dice - reflejaba el fulgor de las estrellas e iluminaba el camino. La chispeante capa daba miedo en lo hondo de las espesuras, como un cirio ardiendo que hubiesen dejado allí”. Son imágenes que surgen de las realidades más sencillas y cotidianas de la experiencia humana.
El Doctor Zhivago comienza a partir de esas publicaciones; es decir, sus poemas sirvieron como materia prima para esta obra maestra. Pero Pasternak tardó más de once años para contar un amor difícil, muy diferente que el de Romeo y Julieta, Abelardo y Eloísa o Renzo y Lucía. Por ejemplo, al reflexionar sobre el amor que siente Yuri Zhivago por Larisa Fiodorovna, Pasternak (1957) nos dice: “Su amor era muy grande. Todos aman sin darse cuenta de lo que hay de extraordinario en su sentimiento. En cambio, para ellos, y en esto residía lo extraordinario, los instantes en que, como un ramalazo de eternidad, sobrevenía en su condenada existencia humana el estremecimiento de la pasión constituían momentos de revelación y de nueva profundidad de sí mismos y de la vida”. En esta gran novela de amor, no es el sexo ni la opción política lo que une a los amantes: son las almas. Rebasa la mera posesión corporal. Además, por más que el amor está hecho de tiempo, siempre había un momento en el que Yuri y Lara se sentían eternos.
Por otro lado, hemos dicho que los novelistas se anticipan a los hechos como verdaderos profetas; mientras que los poetas viven y cantan el momento. Esto se hace visible en las creaciones de los novelistas rusos_ Dostoievski, Turgueniev, Pushkin y Tolstoi_ que, pese al dominio de los zares, se anticiparon a lo que se acercaba; mientras que los poetas_ Blok, Essenin y Maiakovski_ dijeron mucho sobre la época que les tocó vivir y se opusieron a todas las medidas contraproducentes. Además, es cierto que Pasternak sigue la línea inaugurada por Pushkin y Tolstoi, pero Pasternak es más que un novelista épico: un poeta lírico. Y cuando se encontró con el movimiento revolucionario estaba obligado a expresar todo lo que significaba la coyuntura política: un estallido, una separación, destrucciones, los días devastadores y las reformas.
En una parte de la obra, Zhivago (2010) confiesa que su poeta predilecto es Alejandro Blok. Con respecto a éste nos dice: “Un fenómeno de Navidad en todos los campos de la vida rusa, en la vida ciudadana del norte como en la más reciente literatura, bajo el cielo estrelladlo de la vida y en torno al árbol iluminado en el salón del siglo actual. Pensó que no era necesario ningún artículo sobre Blok: bastaría simplemente pintar la adoración rusa de los Magos como habían hecho los holandeses, como el cielo, los lobos y un sombrío bosque de abetos”. Lo que quiere Yuri es realizar los sueños de Blok: desprecia todos los espantajos que se han inventado en nombre de la libertad y sueña con una sociedad más digna. También es consciente de que la historia de la humanidad ha pasado por diferentes modelos económicos (esclavismo, feudalismo, capitalismo, socialismo) y, a la vez, tiene un concepto más claro de la Rusia zarista: que la historia es una pesadilla de la cual hay que despertarse.
El personaje principal de la novela, Zhivago (2010), comprende los cambios que su país está realizando en esos días. Sabe que le ha tocado vivir una época de pleno desasosiego político y de angustia moral, pero él no reconoce que esas destrucciones forman “la parte lógica y preliminar de un plan constructivo mucho más amplio”. Vive con la esperanza de que el sistema y los paradigmas mejoren, es decir, espera una bienaventuranza para su país. Yuri reflexiona así sobre la situación rusa: “Ayer estuve en un mitin nocturno. Un espectáculo extraordinario. La madrecita Rusia se ha movido. Incapaz de quedarse en su sitio. Camina de un lado para otro, no se encuentra y habla y habla sin cesar. Y no basta que hablen sólo los hombres. Las estrellas y los árboles se han reunido y charlan, y las flores nocturnas filosofan y las casas celebran mítines. Es algo evangélico, ¿verdad? Como en el tiempo de los apóstoles. ¿Se acuerda de Pablo? “hablad los idiomas y profetizad. Rogad para que se os dé el don de la interpretación””. Pero Zhivago no es un héroe ni es un hombre con cualidades extraordinarias. Tiene una visión brumosa de “las causas de acontecimientos gigantescos”. Zhivago es frágil y está lleno de contradicciones: es lo opuesto de Antipov.
Novela de un amor difícil, el Doctor Zhivago es también un canto a la vida eterna. Es decir, Pasternak responde a las preguntas que van más allá: ¿Cuál es el único fin de la vida? ¿Qué debe hacer el hombre frente a los conflictos de la modernidad sin quebrantar la justicia, la moral y las instituciones? ¿Estamos seguros de que la vida merece la pena de ser vivida? La vida es inhumana con algunos, y por ende, la historia se convierte en un lugar de prueba; pero “es más necesario perder que ganar”, hay que “vivir sin cansarse, mirar hacia adelante y nutrirse de esas provisiones vivas” que nos ofrece el tiempo. Es difícil de vivir y soñar en la estrechez y en el dolor, pero todo será inútil sin el trabajo y el sacrificio de los hombres. El hombre seguirá amando y creando para comulgar con los otros.
Novela de un amor difícil, el Doctor Zhivago es también un canto a la vida eterna. Es decir, Pasternak responde a las preguntas que van más allá: ¿Cuál es el único fin de la vida? ¿Qué debe hacer el hombre frente a los conflictos de la modernidad sin quebrantar la justicia, la moral y las instituciones? ¿Estamos seguros de que la vida merece la pena de ser vivida? La vida es inhumana con algunos, y por ende, la historia se convierte en un lugar de prueba; pero “es más necesario perder que ganar”, hay que “vivir sin cansarse, mirar hacia adelante y nutrirse de esas provisiones vivas” que nos ofrece el tiempo. Es difícil de vivir y soñar en la estrechez y en el dolor, pero todo será inútil sin el trabajo y el sacrificio de los hombres. El hombre seguirá amando y creando para comulgar con los otros.
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| Edición Galaxia Gutemberg |
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(1) Pasternak, B. (1957). Vida y poesía, Morata: Madrid
(2) Pasternak, B. (2010). Doctor Zhivago. Galaxia Gutemberg: Barcelona
(3) Pasternak, B. (2010). Doctor Zhivago. GalaxiaGutemberg: Barcelona

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